—-
Estimada familia,
Me he logrado comunicar con mis tios, quienes han podido contactar a mis papas y mi hermano, quienes ya saben que nosotros tres y la familia de Luis estamos bien.
Está fue una madrugada donde todo pasó muy rápido, desde que Luis sintió los primeros movimientos y luego ahi estábamos los tres caminando aceleradamente por los pasillos del edificio y bajando por las escalera de emergencia en pleno terremoto. Luis en calzoncillos, Amira a medio despertar (sin miedo menos mal) y yo en pijama y sin anteojos.
Estabamos en el piso 18, no lo pensamos mucho cuando se empezó a intensificar el terremoto y decidimos bajar, en las escaleras los movimientos se intensificaban más y más. El terremoto duró aproximadamente tres minutos y medio, tiempo en el que nosotros estabamos bajando, o haciendo el intento, las paredes se movian, imaginen un cuadrado convirtiéndose en rombo una y otra vez. Muchas veces paramos para ponernos de pie y continuar apoyándonos en la páred tomados uno del otro con Amirita en nuestros brazos. Luis iba tomado de los pasamanos, yo tomada de su brazo y cargando a Amirita, menos mal la pequeñita no tuvo miedo y estuvo tranquila.
Ya abajo en recepción había harta gente, en pijama, o con lo que tenían puesto, niños descalzos, algunos llorando, muchos intentando llamar a sus familiares, otros escuchando la TV que había en recepción, otros escuchaban las radios, algunos callados otros conversando. Y de rato en rato se sentía las réplicas. Los vecinos del primer piso sacaron sus colchones, cubrecamas y manta. Hacia mucho frío unos veciones nos prestaron un cubrecama.
El edificio no sufrío daños estructurales, felizmente no hubo heridos de gravedad, sí muchas cosas en el suelo, otras tantas rotas, en algunos departamente grietas. En nuestro departamente las cosas estaban en el suelo y hay una grieta de arriba a abajo en la páred del baño y por el pasadizo.
En el Edificio desde las 3:30 a.m para adelante se cortaron todos los servicios, luz, agua, telefóno, cable, internet y gas. Poco a poco han retornado, menos mal en el edifico había luz electrógena en los pasadizos y las escaleras de emergencia.
Desde el terremoto hasta las 8:00 a.m ambos hemos subido alternandonos para sacar algunas cosas básicas (pañales, agua, dinero, leche, abrigo, etc) y hemos estado hasta las 9:00 a.m en la recepción, no hemos querido regresar al departamento fuimos en busca de una cabina teléfonica para contactarnos con nuestros familiares, los celulares están muertos, estuvimos por el centro de Santiago. Por todos lados hay destrozos, vidrios rotos, una que otra páred abajo, piezas de paredes desprendidas. Lamentablemenene en zonas cercanas al epicentro la cosa fue peor hay más devastación, es muy triste escuchar las noticias, muy triste…
Gracias por sus correos, mensajes y llamadas de apoyo, estamos bien y estamos pensando seriamente en cambiarnos del departamente a una casa lo más pronto posible, por ahora vamos a buscar alojamiento la casa de nuestro amigo Jaime.
El bajar 18 pisos en pleno terremoto fue una experiencia que jamás imaginé que me pasaría, lo peor era el desconcierto de no saber si el edificio se mantendría en pie y sí saldriamos con vida, menos mal no nos paso nada grave a nosotros ni la familia de Luisito.
Besos y abrazos, los quiero mucho. Seguiré en contacto por este medio o por télefono.